lunes, mayo 22, 2006

La Bola de Nueve Libras

-- Mención Honorífica en el Concurso de Creatividad 2006 de la Universidad San Pablo CEU, categoría Cuento, a publicarse en un libro en el 2007. Copyright, 2006.Trad. del castellano mexicano a castellano español por el autor. --


Hace un año que Olga se fracturó la muñeca. Sus huesos, endebles como su corazón, no resistieron el cambio de temperatura, ni la presión que ejerció en ella la bola de nueve libras.

Se le ocurrió eso de distraerse jugando a los bolos con la película “El Gran Lebowski” de los hermanos Cohen, con esos personajes tan esterotípicos del yankee posmoderno; tan sórdidos, tan vacíos y tan necesitados de llenarse con algo más que dólares y mierda; esos soñadores de bourbon, maría y rocanrol que, como Pedropicapiedras de nuevo siglo, veían en los bolos el reflejo de su mediocridad emocional y espiritual.

Olga era, o se pensaba, así. Era como el Gran Lebowski, pero en una versión ibérica que se había trasladado a México; como filmada por Almodóvar y Buñuel. Una Lebowski sin barriga ni cannabis, sólo con su actitud de niña a medio consentir y a medio sufrir, como crecen ahora las jóvenes clasemedieras de su natal Ciudad de México y del Madrid de sus padres. Como crecen, a fin de cuentas, los jóvenes del chat, el móvil y la comida rápida.

Al sur de la capital mexicana, Olga descubrió el Bol Coyoacán. Ahí, en medio de ese sitio que sigue casi igual a su inauguración en los 60, ella se transportaba lejos. Tan lejos del dolor y del presente como cuando hojeaba los álbumes fotográficos de su mamá, donde la veía, con peinados a-go-gó y atardeceres andaluces, en Polaroids a medio desteñir.

En las pistas de bolos, entre esos canales, la magia de las fotos de su madre regresaba. Le parecía que Pedro Picapiedra y Pablo Mármol acababan de jugar ─incluso llegó a imaginarse al marciano Gazú encantando su bola para hacer chuza─. Y así, vestida de crinolina imaginaria, libre de todo pecado y de toda frustración, Olga pedía su hamburguesa, su Coca-Cola ─eso sí, de dieta─ y tomaba la bola de nueve libras color verdemar que siempre la aguardaba en los anaqueles, como si la hubieran mandado hacer hace años, en espera de su llegada.

Pero hace un año que Olga se fracturó la muñeca ahí. Sus huesos, endebles como su voluntad, no resistieron el cambio de vida, ni la presión.

Esa vez era muy temprano y había decidido faltar al trabajo para practicar más, para ser la reina del parqué pulido, para lograr dar saltitos al estilo Picapiedra... para olvidar y para hacer añicos a esos bolos en los que, como el gran Lebowski, veía el reflejo de su mediocridad emocional y espiritual.

Lo que no se esperaba era que la pista 32 le traería una sorpresa, pues ahí jugaría un imposible: Olga tiró una vez, pero sólo tiró los ocho pinos centrales. Así quedaba un tiro y los dos pinos más alejados y opuestos entre sí, en uno de esos splits odiosos de torneo.

Pero el juego se desvaneció. En medio de ese split, como en una portería, estaba él. Ave César al gran déspota, al gran sabelotodo, al gran macho, al mejor golpeador de mejillas, al hombre casado con el que ella se enredó, al amor falso del cual, por más que supo huir, nunca supo dejar. Y así, Olga trató de acabar con ese split imposible, pero más aún con ese rostro que le decía, en recuerdos, lo poco que era ella y lo mucho que era él. Y veía también cómo ella lo había dejado por fin, cómo lo había evidenciado con su mujer, cómo él le suplicaba perdones y cómo ella había encontrado, como por destino divino, esa bola de nueve libras color verdemar.

Pero Gazú ahora no la ayudó, y su muñeca, tan frágil como su esperanza, no resistió la presión.

Olga se internó en un hospital. Él la llevó; ella lo había llamado. Días después, los empleados de la pista de bolos olvidaron a esa criatura a medio sufrir y a medio consentir que tanto los visitó. Y así también acabó, cansada de esperar, arrumbada en el mismo estante, la bola de nueve libras color verdemar.

miércoles, abril 26, 2006

Top 20 cool of the coolest LatAm (el reto Leal)

Bien: Pues es hora de presentar mis postulaciones al "reto peksi" en el que el buen Salvador Leal, jedi del blog, me suscribió (véase el link a su blog).
La idea es presentar una selección del top “coolest of the cool” (idem. Sic.) de latinoamericanos (sudacas, como nos dicen en estas tierras tan “fraternas”).
Temo caer en el asunto de que predominen los mexicanos (y la falta de representantes de todas las naciones) o la artisteada de mi preferencia, pero en fin, trataré incluso de aumentar el espectro a Iberoamérica en honor a quienes, lejos de usar términos despectivos como el anterior, nos unen. Aquí mis opciones, sin orden específico alguno, en una lista que acabó en 20 y no diez opciones, porque no tuve coraje para depurar:

1. Benito Juárez: Indígena de origen, masón e impulsor de grandes reformas en el marco político mexicano, como la separación Iglesia-Estado, la supresión total de cualquier esclavismo y el fomento a la paz entre sus pueblos. Sus tesis influyeron en todo el continente. Ahora que México es amenazado por un gobierno de derecha ultraliberal catolicoide o por una izquierda retrógrada populista, sólo queda decir, a modo shakespeariano: ¡ay, Don Benito! ¿Dónde está ahora que lo necesito?

2. Silvestre Revueltas: Genio de los acordes, quien supo rescatar los sonidos populares de Latinoamérica y de los antiguos pueblos prehispánicos para crear obras increíbles de orquesta, como el “Sensemayá” o “La Noche de los Mayas”. Elemento básico para comprender la música de cámara latinoamericana del siglo 20 y las estructuras de muchas partituras para cine, teatro y TV.

3. Luis Buñuel: Español refugiado en México tras la penosa Guerra Civil, amigo íntimo de Dalí y Bretón, supo manejar la cámara de cine para crear situaciones onírico-surrealistas o películas de comedia y melodrama, sin perder nunca su sentido crítico. Ya se ha hablado de él en este blog, y se recomienda su obra máxima, Los Olvidados, una de las únicas dos películas consideradas en el catálogo de patrimonio de la humanidad de la UNESCO.

4. Roberto Gómez Bolaños: Chespirito, de cariño y por aquello de que escribía como un pequeño Shakespeare (o Chéspir, en la fonética chilanga). Su programa ha unido a generaciones enteras de iberoamericanos. En algún punto, cuando no hay qué decir con un hermano de otro país de la región, basta con mencionarlo para que la charla y las risas fluyan.

5. Miguel de Cervantes Saavedra: Acabo de descubrir, por cierto, la case donde murió, en el barrio de Huertas, en Madrid. El Ingenioso Hidalgo, Don Quijote de la Mancha. Eso lo dice todo. Tip: Casi nadie conoce los Entremeses (pequeñas obras) y, aunque hay algunos sosos, la mayoría son de increíble ingenio picaresco.

6. Soda Stéreo: Vaya que eran “De Música Ligera”: sus notas flotaron desde Argentina por toda la región y se siguen escuchando (aunque en España como que ni llegaron). El parteaguas del rock en español está colocado en sus acordes; y su líder, Gustavo Cerati, sigue actuando (o mejor dicho, componiendo) como un genio.

7. La Sonora Santanera: padres, hijos y espírusantos del bailongo polular. “Y los que son bloggers, lo saben, lo saben…”

8. Jorge Luis Borges: Ya lo dijo Mr. Loyal en su blog. A mi juicio, el mejor escritor que ha surgido de Hispanoamérica, al menos: qué habilidad de conjugar ciencias y ficción.

9. Julio Cortázar: Realismo mágico y erudición para escribir. Se recomienda “El perseguidor”, novela corta inspirada en la vida del jazzista Charlie “Bird” Parker.

10. Agustín Lara: Este sujeto era feo, ñango, arrugado, chupado, bohemio y hasta con la cara marcada con una cicatriz gigante… pero su música sedujo a divas como María Félix.

11. Federico García Lorca: El valor de Lorca no está solo en sus versos, sus escritos y sus obras teatrales; también en su encarnación de la resistencia intelectual ante una descarnada guerra fratricida.

12. Hugo Sánchez: Sí, sí… quizá debería llamarse “Ego”, más bien. Y sí: no es “Dios” como Maradona y anuncia dentífrico y pomada para pie de atleta, a diferencia de otros como Pelé que anuncian algo tan cool como la viagra. Lo cierto es que a él se le debe gran parte de la internacionalización de los jugadores latinoamericanos. Y, no lo olvidemos: es el único quintapichichi.


13. Juana de Asbaje: O Sor Juana Inés de la Cruz, como dicta su alias más conocido (llegó a usar otros de hombre para poder publicar). Si analizamos su literatura, sobre todo aquel verso de “hombres necios…”, veremos en ella no sólo la gran pluma de una gran mujer, sino el antecedente de la canción ranchera y de Paquita la del Barrio. “¡Arrástrate, hombre necio gusano!”

14. Jaime Sabines: Poesía para creer en el amor. “Los amorosos” es espléndido. La verdad, este puesto lo pondría también a la par con Xavier Villaurrutia, quien no es tan cursi, pero es sorpendente. “Y mi voz que madura/ y mi bosque madura…”

15. Dolores del Río: Primera (y quizá única y verdadera) gran diva mexicana. Tan guapa que el buen Orson Welles cayó redondito.

16. Frida Kahlo: No soy muy partidario de su estilo, pero debo reconocer algo: esta mujer tenía los ovarios bien puestos.

17. Santo, el Enmascarado de Plata: Se joden. Me encanta la lucha libre, y Santo es el ícono por excelencia. Sus máscaras valen miles de dólares entre la fanaticada japonesa, y sus películas son quizá el inicio del único género cinematográfico cien por ciento mexicano: el cine de lucha libre.

18. Carlos Santana: Tan decadente que toca con Maná y se da el lujo de hablar de la paz del cosmos y de lo chido que es el EZLN desde su mansión en California. Pero, eso sí: es el astro de la guitarra eléctrica made in Jalisco y el gran roquero de Hispoanoamérica a través de las fronteras del mundo.

19. Doroteo Arango: Conocido como Pancho Villa, su figura oscila entre ser caudillo y ser criminal a la Robin Hood. Se dice que él fue el primero en invadir en su territorio a los EEUU con sus tropas, la División del Norte, que saqueaban a todos los poblados ex fronterizos. Un héroe mítico de los iconoclastas mexicanos.

20. Antonio Carlos Jobim: Este hombre es bossa nova. El mejor bossa nova. Un genio. Qué letras y qué melodías. “bim bom, bim bim, bom…”

Cedo que esto lo continúe quiequera que lea esta lista (no conozco tanto bloggers, lo siento, Leal).

miércoles, abril 05, 2006

Lo bueno, lo malo, lo feo y lo justo



Lo bueno: Praga. Tierra de escritores. Las calles son netamente kafkianas y la gente inspira lo kunderiano. Uno de los mejores sitios para conocer, sin duda. Las sugerencias: tomar absinthe, el licor de los impresionistas y vanguardistas; viajar por tranvía (tenías razón, Jud), conocer los table-dance (sin afán de morbo, sino por conocer, son sitios espectaculares), caminar por el centro medieval, el barrio judío, el Puente de Carlos... Ah, y comer hot dogs de salchicha vaviera. Si no me creen, ahí están las fotos.

Lo malo: A lo largo de su historia conmigo, HP no ha dejado de demostrarme lo pésimo que resulta como empresa. Sus productos son de mala calidad y poca durabilidad; su servicio al cliente es burocrático y mediocre (tan mediocre que no pude enviar estas quejas a un e-mail decente... y ni qué decir de la atención telefónica).
Mi ex laptop HP Pavillion zv5000 ya ni prende, casualmente a poco más de un año de vencerse la garantía. No es el primer caso que sé de laptops que simplemente dejan de servir de la marca: incluso dos compañeras de mi clase tuvieron casulamente los mismos fallos que NADIE puede reparar. Ni qué decir de la estadística del centro de reparación cerca de mi casa: seg-un el técnico, cerca de 8 de cada 10 laptops que llegan a reparación son HP-Compaq.
Protesto públicamente contra HP, recomiendo ampliamente NO emplear sus productos y exijo una respuesta de alguien de la compañía.

Lo feo: Las prácticas burocráticas en las empresas siguen jodiendo al cliente. Las aerolíneas no son excepción; como puede verse con KLM y Aeroméxico, las cuales no sólo lo hacen esperar a uno minutos en el teléfono, escuchando grabaciones con menúes que no satisfacen las necesidades del consumidor, con horarios muy limitados y con trámites ridículos como tener que enviar una carta vía internet para que se autorice el uso de millas acumuladas. Lo feo es que... por ello, sigo sin definir mi salida para Semana Santa (es decir, ¡en 3 días!).

...Y lo justo: Ok, ok. Creo que "maltraté" un poco a Madrid en mis pasados blogs. Las quejas y los comentarios de apoyo así lo demuestran. Debo decir que, personalmente, me ha resultado todo un reto adaptarme, que hay cosas que quizá nunca asimilar´ni siquiera con los cursos de comunicación intercultural, y que pues tengo un ojo demasiado crítico que a veces funciona más bien como una catarata ocular que no me permite ver lo bueno. Debo reconocer que Madrid tiene también su lado grande, majestuso y hermoso, y que la fiesta, con buena compañía, es excelente.

Próximamente: Vea como el autor de este blog toma y replantea el reto que estableció Salvador Leal, the Blog Jedi.

miércoles, marzo 22, 2006

Estupor

8:30 – 12:00 am
La rutina de siempre. Las clases de siempre. Sopor y estupor.

12:00 – 13:30 pm
En clase se comenta el caso del Thetis, un submarino inglés que, en 1939, a falta de pruebas de uso y exceso de confianza, encalla en su primer día, muriendo en él 99 de los 101 pasajeros. Indignación y estupor.

1:30 pm
La última clase. El profesor nos anuncia que ETA ha declarado dejar las armas para entrar en la vía pacífica. Primera vez que el grupo terrorista vasco deja las armas y no hace una tregua más. Sorpesa y estupor.

3:00 pm
Charlando, Javi, amigo de Panamá en el máster, dice que nunca ha visto a un muerto. Sophie, amiga y colega de Honduras, nos cuenta del huracán en su país y de cómo vio a uno, ahogado, sobre un parque aledaño a su casa. El huracán arrastró agua, tierra y cadáveres por Tegucigalpa. Luego me preguntan sobre el sismo de 1985, y cuento de cómo el estadio de béisbol fue empleado como una gigantesca morgue para los cientos de cadáveres irreconocibles. Melancolía y estupor.

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El estado de estupefacción del día me lleva a deambular por el centro de Madrid. Todo está tranquilo, y se pasa de nubarrones hélidos a sol intenso en cuestión de segundos. Como una hamburguesa de promoción cerca de Ópera, voy a un par de agencias de viajes en la Gran Vía y camino callejoneando a casa. Me paro en una tienda de discos usados y en una librería de viejo. Todo parece mejorar. Alegría y estupor.

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6:30 pm
Camino al antes citado Puente del Viaducto. Otra vez cercos policiacos y un poco de mirones. En menos de dos semanas, veo ahí, bajo el puente, en el mismo carril, el cuerpo de otro suicida.
En esta ocasión, pude ver más cerca. El cuerpo estaba tapado por un plástico, y la cabeza podía adivinarse, a pesar de estar cubierta de sangre. Noté que usaba jeans, y que quizá era un sujeto más o menos en sus veintes. También vi que le faltaba uno de sus zapatos tenis (eran cafés con franjas naranjas).
Un riachuelo de sangre escurría de su cabeza hacia debajo de la cuesta, como si señalara mi dirección. En policía, que platicaba con otros de los de su especie, cuidaba las suelas de sus zapatos.
Me detengo un poco a ver la escena y las reacciones. Un trío de viejecillos discute sobre cómo lo hizo. En otra esquina, un sujeto le explica a una mujer que la camioneta que iba llegando era de forenses.
Me marcho. Estupor.

Camino a mi casa y pienso en “Mother Nature’s Son” the The Beatles. Pienso en que, hasta ahora, Madrid sigue su rumbo normal ante la noticia de la ETA. Pienso en el post que escribí hace tiempo sobre la frialdad madrileña, y de su afán por aprehender sus emociones. Me pregunto porqué en el autoproclamado primer mundo hay tanta infelicidad, proyectada en los índices de suicidios. Pienso en los marginados de esta y todas las ciudades. Me pregunto porqué en este mundo tendemos a quejarnos de la infelicidad, pudiendo tener lo contrario.
Pienso en el joven que murió bajo el puente, como aquél otro del que ya había escrito, y en el momento en el que se hizo de los zapatos tenis cafés con franjas naranjas, quizá sin imaginarse que se quedaría sin uno de ellos.

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Estupor. Tristeza y estupor. Pongo un disco de Gerry Mulligan y chateo. Al fondo, en mi ventana, el atardecer le da matices purpúreos increíbles a las nubes, mientras termino de escribir estas líneas.

lunes, marzo 13, 2006

Réquiem

Ayer fue el aniversario del 11-M, pero Madrid parecía seguir su rumbo, y sólo los medios y su memoria vociferaban sobre el recuerdo. Aún así, a un año, un asunto funesto se me apareció, sin querer… y también sin querer, casi lo olvidé.

El viejo acueducto de Madrid es ahora un puente vehicular de cuatro carriles sobre el cual la calle de Bailén une al barrio de La Latina con el sector de la Almudena y el Palacio Real, pues ambas zonas se encuentran elevadas.Bajo el Viaducto, a unos seis pisos de altura, pasa la calle de Segovia, por donde suelo caminar entre la escuela y mi casa.

La zona de Segovia que se ampara bajo la sombra del Viaducto es, los fines de semana, una de las favoritas por los adolescentes para hacer el “botellón”, ese ritual púbero español de tertulias al calor de un calimotxo preparado dentro de una botella de Coca-Cola de dos litros, con vino barato.

Arriba, el Viaducto ofrece una vista espléndida del sur de la ciudad: las orillas hacia Móstoles y las áreas verdes de la Casa de Campo. Este andador/mirador está rodeado por vidrios de unos dos metros de alto para evitar tentaciones de suicidas. Pero no sirvieron de nada.

Ayer, donde suelen reunirse los jóvenes del botellón, un par de patrullas cerraban la circulación. En medio de ellas, yacía un bulto cubierto por una especie de tela aluminizada, lo que le hacía parecer un objeto metálico o una bola gigantezca de papel estaño.

Pero la realidad es que, debajo de esa cubierta metálica, un cuerpo se tendía, producto de la caída. Llegué a ver un poco de sangre brotar por debajo… Esa sangre que da tristeza pero que ya no parece nueva, gracias a la vorágine audiovisual actual.

Habían mirones por doquier, manteniendo la distancia en los cordones policiacos. Arriba, en el extremo que da al Palacio Real, un grupo de inmigrantes africanos estaban formados, observando; abajo, varias ancianas españolas miraban. Eso sí: nadie hacía un solo ruido.

Y mientras un fotógrafo accedía a tomar fotos con la ayuda de un policía, encargado de levantar la manta con el cuidado de no exponer el cadáver a los mirones, mis amigos y yo seguimos andando, anulando la escena a paso veloz, hasta llegar al olvido.

Pero hoy recordé ese cuadro. Recordé también a las víctimas del 11-M. Vi la película de Truman Capote y también ahí recordé el crimen de su libro, In Cold Blood.

A Sangre Fría. A sangre fría… esa sangre fría que era propia de los asesinos y que quizá ahora todos la tenemos. Así fue como, a sangre fría, me permití olvidar la imagen de ese cuerpo, e incluso evadirla bajo un supuesto respeto pudoroso al muerto.

Ese hombre, ahora inerte y cubierto por ese velo plateado, había caminado, reído, llorado, sufrido y se había alegrado, como todos nosotros. Ese cuerpo había sido un ser humano, igual que todos los que somos capaces de leer estas líneas. Pero ahora, aquel hombre se había arrojado al vacío, motivado por quiensabequé cosas de la vida.

Ayer fue aniversario del 11-M.
Ayer murió un hombre bajo el Viaducto de Madrid.

¿Hasta qué punto se banalizan o se vuelven personajes de una novela capotezca, que se lee y luego se guarda? Qué fácil es no querer leer entre líneas y olvidar que, más allá de los hechos y de la sangre, está también eso que nos hace a todos iguales y que es tener algo para estar vivos.

lunes, febrero 06, 2006

10 cosas que odio de ti, Madrid

Me he portado bien con Madrid en este blog. Me he portado bien con Madrid en Madrid. Es hora de expulsar algunos "demonios rabiosos" que he contenido sobre ella; capital de la Madre Patria, la desheredada de los Austrias, la que sueña con ser "Estado de Naciones". Debo ser claro: esto se escribe con completa libertad de opinión (no es una nota -des-informativa) y particularmente desde mis experiencias aquí. Madrid, aquí te escribo una lista deconstructivista de lo que más aborrezco de ti:

1. El temperamento frívolo y superfluo de la mayoría de tus mujeres, inversamente proporcional a su belleza.
2. La forma en que tus habitantes reprimen sus emociones y sentimientos, y acaban por expulsarlos cuando están ebrios u ofuscados: la ira se convierte en odio y el amor en pasión con gran facilidad. No es de sorpresa que tus habitantes no aprendan a convivir, y tengan siempre razones para confrontarse en tesis y antítesis: PSOE-PP, curitas-rojitos, Estatut-Unidad;...
3. Tu piso tan sucio y fétido, como el olor de la gran parte de tus calles. ¿Por qué, teniendo menos perros callejeros que en México tienes perros con propietarios tan maleducados como para dejarlos defecar en todos lados sin recoger sus heces? Peor aún: ¿por qué, con o sin perro, hay tantos españoles que les dé igual despilfarrar sus fluídos corpóreos en las calles para aromatizarlas a putrefacción? ¿Por qué en tus bares prefieren dejar la mugre esparcida en el suelo?
4. La xenofobia de muchos de tus habitantes, algunos paradójicamente inmigrantes.
5. La poca disposición de los que son oriundos de aquí (y que casi nunca salen de aquí)para hacer y manetener amigos de otros países.
6. El orgullo por una lengua que ya es de muchos otros y no sólo de aqui. Un orgullo barroco y arcaíco, cuyos únicos resultados son: el uso de pleonasmos direccionales (subir pa' arriba, por ejemplo), la burla a los acentos de otros lares y la cerrazón al inevitable predominio del inglés en el mundo, a pesar de que a esta lengua se le roben palabras como "béicon".
7. La falta de una comida integral a un precio menor a los 6 euros, por lo que uno debe acabar pagando más o comiendo tus simples y difíciles de digerir pinchos y tapas de pan duro, embutidos secos y mariscos a medio conservar. Ni se diga de tus carnes rojas, damnificadas ante la falta de carniceros que identifiquen cómo hacer un buen corte.
8. La carencia tecnológica que hace que tus computadoras, aunque se les diga aquí "ordenadores", sean un desorden. La tendencia a cerrarte de lo que hacen los países anglosajones y asiáticos te ha llevado, Oh, Madrid, a que tus armatostes sean en su mayoría piltrafas a unos cuantos bytes de distancia de una maquinita para jugar Pac-Man.
9. La exhorbitante pasión que en la "marcha" se tiene por Coti, el reggaetón y El Canto del Loco. ¿Qué pasó con la legendaria época de enfiestarse con el rock de la época de "la Movida" en los 80?
10. Que, a pesar de ello, te sigan endiosando en Latinoamérica en exceso.
Aún así, acepto que hay mucho que me gusta de ti, que te estoy aprendiendo y aprehendiendo mucho; y, aunque no sé si tengo más miedo a un asalto en el DF que a un bombazo sorpesa en Madrid, lamento que haya quienes atentan contra ti con violenta intolerancia.

viernes, enero 20, 2006

El recuento de las fotos

Algunas imágenes del que aquí escribe para ilustrar el blog recién publicado. Aquí verán:
1. Exterior de la Alhambra, en Granada.
2. Vaticano navideño.
3. Puerta del Sol, Madrid, en Año Nuevo.
4. París de noche, como el coctel.